por Rosario Aparicio López

El Colegio de México

mraparicio@colmex.mx

 

El pasado lunes 11 de mayo Marcelina Bautista participó en un conversatorio organizado por el Seminario sobre Trabajo y Desigualdades – TraDes de El Colegio de México, en donde mencionó algunos de los escenarios por los que están atravesando las trabajadoras del hogar durante esta crisis sanitaria y económica del COVID-19. Entre los principales escenarios, Marcelina mencionó tres: el primero es que algunas trabajadoras fueron despedidas, el segundo, que otras más fueron descansadas sin goce de sueldo y, en el tercero, las trabajadoras de planta tuvieron que decidir si se quedaban en la casa en donde ya trabajaban u optaban por irse, tal vez sin goce de sueldo y, ante el miedo a perder su trabajo muchas decidieron quedarse, a pesar de que enfrentarían una sobrecarga de trabajo ya que toda la familia se encontraría en el hogar durante la contingencia.

Es evidente que esta crisis sanitaria trajo consigo también una crisis económica, sobre todo, para todas aquellas trabajadoras del hogar que perdieron sus empleos, y ¿qué alternativas económicas tienen para sobrellevar dicha crisis? Las alternativas son casi nulas. Ya que, de acuerdo con las proyecciones de la Secretaría de Salud, nos encontramos en la fase de mayor contagio, lo cual dificulta que se puedan acomodar en este momento de la contingencia.

El pasado 10 de mayo, el Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, anunció en la conferencia vespertina de las 18 horas, que todas las trabajadoras del hogar que hayan sido afiliadas hasta el 30 de abril podrán acceder a los “Créditos solidarios a la palabra” que el gobierno federal otorgará a aquellas trabajadoras que lo soliciten y que cumplan con todos los requisitos. Se les otorgará un crédito por $25,000 pesos, a pagar en tres años y con una tasa de interés de 6 por ciento, o sea, la trabajadora pagará durante la vida de ese crédito un monto aproximado de $830.00 pesos mensuales.

Sin embargo, esta política sólo favorece a una mínima parte de este sector, ya que el 99 por ciento de las personas trabajadoras del hogar aún no han sido afiliadas. Entonces, ¿qué opciones tienen las trabajadoras sin seguridad social? Como Marcelina Bautista apuntó en dicho conversatorio, todas las trabajadoras del hogar que perdieron sus empleos, afiliadas y no afiliadas, deberían poder acceder a un seguro de desempleo y sería la Secretaría del Trabajo federal y las Secretarías del Trabajo estatales o, en su caso, los Servicios Estatales de Empleo, quienes garanticen que las trabajadoras puedan acceder a dicho seguro, ya que para muchas de ellas sería su único sustento económico.

Entre las principales reflexiones que arrojó el conversatorio entre el Seminario TraDes con Marcelina Bautista y, ante el cuestionamiento de por qué el trabajo del hogar continua siendo un trabajo precario, podemos mencionar que, en primer lugar, es urgente e imperioso que dejemos de nombrar a las trabajadoras con nombres peyorativos, que las discriminan y, además, que reconocazmos al trabajo del hogar como trabajo formal, pero esto sólo sucederá cuando empleadores, empleadoras y la sociedad en su conjunto, reconozcamos cuánto este trabajo es necesario para la reproducción de la vida familiar y económica del país y que la seguridad social no es un regalo, sino un derecho.

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