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Sentipensares en torno al 8 y 9 de marzo, para quien no nos conoce
4 marzo, 2020
 
Estamos llenas de euforia.
Nos invade una particular mezcla de rabia, dolor y esperanza, por primera vez, estas generaciones de feministas sentimos que nuestro momento ha llegado, que tenemos la fuerza suficiente para hacer temblar hasta Palacio Nacional y que el miedo se ha esfumado para habitar otros rincones en los que ya no estamos.
¿Es temporal?, tal vez, pero en estas semanas, sentimos que este impulso nos va a llevar a arrasar con cualquier cosa que se atraviese en las vías de este tren de alta velocidad, aunque la euforia resulte ser temporal, hay una certeza de que lo que emerja de ella ahora será permanente porque habitará en la memoria colectiva de todas, porque la disputa por condiciones materiales de vida digna para las mujeres, está atravesando nuestro espíritu inconsciente, y eso con certeza permeará a las futuras generaciones.
Sentimos que estamos sembrando para las que vienen, así como otras sembraron y dieron la vida para que hoy estemos en una posición social de menor subordinación que nuestras antecesoras, aquellas que nos dieron el voto y la posibilidad de ser votadas, de divorciarnos, de elegir sobre nuestra vida sexual, de estudiar la universidad, de trabajar y ganar un salario, y tantas otras cosas más. Al mismo tiempo sabemos que les hemos fallado a las que la violencia machista les arrebató la vida, a las que no lograron disfrutar de las libertades prometidas en las leyes, a las profundamente empobrecidas por razones de género, a todas aquellas a las que nuestros privilegios no nos dejaron ver. Tenemos un hondo deseo de honrar nuestra historia y de dejar un legado.
Estamos enojadas –por decir lo menos- y nos sentimos gravemente insultadas por las autoridades de más alto rango en este país, que en lugar de estar trabajando para protegernos, trabajan para defenderse de lo que sea que les ofende de nosotras. Nuestra historia feminista, demuestra que permanentemente hemos manifestado nuestras inconformidades y que no hemos dejado de proponer desde la trinchera que se deje: haciendo arte-denuncia, organizando grupos de mujeres, redactando leyes, gestionando presupuestos, haciendo escraches, sentándonos en Naciones Unidas, aliándonos con las zapatistas, diseñando campañas, tomando las calles, señalando responsables… Hemos estado donde con esfuerzos logramos robarnos un espacio para dejar ver nuestra condición, para decir lo que nos incomoda y lo que es injusto para nosotras.
Este 8M vamos a marchar –así juntas y diversas como somos- para de nuevo vernos las caras, darnos las manos, para llorar por las que no están, para celebrar que hemos ganado el derecho de habitar las calles y para gritar que no renunciamos a un futuro en el que el espacio público y el privado ya no sean una condena de muerte y opresión para nosotras. Marcharemos para manifestar que no estamos dispuestas a dar un paso atrás en el legado de derechos que nos han dejado las generaciones que nos han precedido; y sí, marcharemos para expresar nuestra furia frente a este contexto de permanente impunidad e insensibilidad frente a todo lo que nos mata todos los días.
El 9M pararemos para protestar por el apabullante contexto de violencia, pero también para dejar ver que sin nosotras el mundo no se mueve, que nuestro trabajo en la casa, en la oficina o fábrica es fundamental para que la vida económica y social se mantenga, y para expresar que ya no estamos dispuestas a dejar que se nos trate como ciudadanas de segunda cuando nuestras funciones son de primera. Aduciendo a nuestra historia, también paramos para reivindicar la huelga como una figura de presión de los movimientos sociales para impulsar cambios. Nos hermanamos así simbólicamente, con la lucha de clase y con los movimientos internacionales de las mujeres y del mundo del trabajo.
Pararemos por nuestros derechos humanos, para forzar a que se discutan los asuntos que nos mantienen en la desigualdad, en la violencia y la pobreza, para cambiar nuestro futuro y el de muchas niñas que vienen tras nosotras.
No pediremos permiso para transformar la historia.
*Para saber más sobre el paro internacional de mujeres: https://womensglobalstrike.com/es/
Autor
Feminista. No se conforma con una mirada o enfoque, de formación multidisciplinaria, desde hace más de 10 años acompaña grupos de mujeres indígenas, rurales y trabajadoras organizadas. Maestra en Estudios Regionales por el Instituto Mora (Ciudad de México), colabora en el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) y es activa en muchos movimientos.
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