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Transfeminicidio de Aylín Hernández en Chiapas: exigen investigar como violencia de género
Milena Pafundi
15 agosto, 2019

Por M. E. Ludueña y Milena Pafundi desde Ciudad de México 

Aylin Hernández Gómez era una mujer trans de 34 años. La encontraron asesinada junto a la carretera que conduce a la zona conocida como Las Canastas en San Cristóbal de Las Casas (Chiapas). Su cuerpo, que fue hallado envuelto en una sábana, presentaba señales de estrangulamiento y de haber sufrido violencia sexual. La Fiscalía informó a fuentes vinculadas a la causa que se está investigando como un feminicidio.

“En Chiapas tenemos un protocolo de actuación para feminicidio. Vamos a seguir de cerca este proceso para garantizar que así sea, porque no tenemos protocolos para crímenes por orientación sexual e identidad de género. Y sabemos que en otros asesinatos de mujeres trans, las investigaciones no se hicieron en el marco de feminicidio”, dijo a Presentes un activista que pidió reserva de su identidad y forma parte de la Red por la inclusión de la diversidad sexual en Chiapas y del Observatorio ciudadano de los derechos de la población LGBTTTI+, y de Investigación y litigio de los derechos humanos.

Los casos a los que se refiere donde no se aplicaron protocolos de femicidio son los de Itzel Duran, una joven trans de 19 años asesinada en 2016, y Nataly Briyith, asesinada en Tuxtla en 2018. “Nosotros les dimos acompañamiento a estos casos y nunca se reconoció su identidad de género”, dijo el activista.

Aylin era originaria de la zona norte de Chiapas, del municipio llamado Jitotol, a 3 horas de San Cristóbal. Como gran parte de las femeneidades trans, sobrevivía ejerciendo el trabajo sexual, por falta de otras oportunidades laborales. “Las organizaciones de la diversidad sexual creemos que el asesinato se dio en el marco del trabajo sexual. Que su cuerpo estuviera envuelto en una sábana que es del tipo de las que se utilizan en hoteles nos lleva a sospechar eso. Pero la Fiscalía no está viendo que el móvil del crimen esté vinculado a tal situación, lo está viendo como un crimen en el marco de una relación”, dijo la misma fuente.

Sin detenidos 

Aylin no vivía en la localidad donde la asesinaron. “Venía cada tanto a San Cristóbal de las Casas. Frecuentaba los sitios donde se reunían las personas trans.  Al igual que varias otras compañeras, ellas vienen a divertirse y a trabajar a la ciudad, para vivir acá su vida trans”, dijo una fuente que pidió el anonimato por temas de seguridad.

Lo que se sabe hasta ahora es que Aylin se encontraba en un bar con otras compañeras. “De un momento a otro la compañera se retiró del espacio, no dio ningún tipo de señal, simplemente se fue. Su teléfono celular lo había perdido un día antes. Entonces al ella irse del lugar se quedaron incomunicadas sin saber lo que había sucedido”, relató otra fuente.

Alerta en Chiapas por violencia de género/s  

En estos días el estado de Chiapas está en alerta: además del transfemicidio de Aylin, este mes hubo dos muertes de mujeres cis. Una de ellas ayer, asesinada por su pareja después de haber sido violada.

En Chiapas no existe un informe que releve la cantidad de crímenes de odio perpetrados. La Red por la inclusión de la diversidad sexual en Chiapas está trabajando en el primer documento que reportará esos datos.

Esa red acompaña diversos casos de defensa de derechos de mujeres trans. “Hemos tenido casos de violencia contra trans vinculadas a trabajo sexual, que además son extorsionadas por policías municipales y estatales. Como su expresión de género no coincide con su documento, no tienen oportunidades laborales. Y no pueden acceder a un empleo. Algunas acá se dedican al shows o a estilismo”, dijo un integrante de la Red. En Chiapas no es fácil obtener un documento con el cambio de identidad: se trata de un proceso jurídico largo y desgastante, que se puede encarar a nivel jurídico. Pero los legisladores hasta el momento no han posicionado el tema en el Congreso del estado, salvo una presentación de una diputada que no avanzó. “No se quiere legislar el tema” dice el activista.

Autor
Milena Pafundi