AUTOR: ANDRÉS ALFREDO TORRES CHECA

Batman fue creado hace 80 años por Bob Kane y Bill Finger y durante estas ocho décadas el personaje y su universo han sufrido todo tipo de re-invenciones. Tantos autores, contextos e historias obligan a formular la pregunta ¿qué es lo que hace a Batman, Batman?

El arco narrativo del personaje es bien conocido: Bruce Wayne pierde a sus padres cuando es un niño y una mezcla de sed de justicia y traumas irresueltos le permiten al excéntrico millonario convertirse en el Caballero de la Noche. Sin embargo, durante el paso de los años no siempre ha sido Bruce Wayne el hombre detrás de la máscara: Alfred, Jim Gordon, algunos ex-Robins e incluso Thomas Wayne se han convertido en algún momento en el vigilante de Ciudad de Gótica. De tal suerte que la respuesta a la pregunta no puede ser tan sencilla como afirmar que Bruce Wayne es lo que determina a Batman.

A Batman tampoco lo define algún poder sobrehumano. Él no viene de otro planeta, ni pertenece a una raza milenaria de guerreros, ni sobrevivió a un accidente en algún laboratorio. Y aunque Batman, al igual que otros superhéroes, representa un ideal de justicia, la construcción detrás de ese símbolo de moralidad es mucho más compleja y es justamente lo que termina por concretar la existencia del personaje.

Bruce Wayne sabe que es falible y que solo a través de la secrecía detrás de la máscara, el símbolo de justicia puede trascender su propia mortalidad. Aunque parece obvio esto no aplica para la gran mayoría de los superhéroes. Por ejemplo, si Peter Parker muere, Spiderman muere con él a menos que alguien más – Miles Morales – también sea picado por una araña radioactiva. Pero en el caso de Batman, no hay una dependencia a la persona, sino a la idea.

Para combatir las altas tasas de corrupción y crimen que azotan Ciudad Gótica no basta con tener un Fiscal honesto o un cuerpo policiaco íntegro. Ciudad Gótica necesita un ideal utópico al cual aspirar. Un símbolo que cuestione la normalización de la putrefacción en la sociedad y que le devuelva esperanza a los ciudadanos. Caso similar a lo que ocurre con V de V de Venganza (1988): cuando todo parece estar dado y perdido debe de existir algo que nos recuerde que no tiene que ser así y que las cosas se pueden cambiar.

Para destruir a Batman no basta con matarlo, no existe lo equivalente a la kriptonita. Vencerlo implica transformar al interior de la sociedad el símbolo de justicia que él representa. Ciudad Gótica no es sólo la locación en donde se narra la historia, es el objeto a salvar. Por eso, tanto en cómics como en películas, el propósito de los villanos es romper el tejido social. No importa controlar la infraestructura de la Ciudad, sino destruir la moral de sus ciudadanos.

Ejemplos de lo anterior pueden ser encontrados en toda la trilogía de Nolan. En Batman Begins (2005), R’as al Ghul está convencido de que la corrupción en Ciudad Gótica no tiene salvación y la única forma de restaurar el orden es limpiarla de todos sus ciudadanos, sin excepción. En The Dark Knight (2008), el Guasón problematiza sobre la conciencia colectiva de justicia en la escena de los barcos y además triunfa en destruir el simbolismo del deber ser que Ciudad Gótica ha construido en la figura de Harvey Dent. Finalmente, en The Dark Knight Rises (2012), Bane busca polarizar a la sociedad dividiéndola entre buenos – el pueblo – y malos – los ricos y el gobierno – e instaura una especie de anarquía que intenta limpiar a la ciudad de sus parias.

La incansable lucha de Batman es por recuperar las nociones más básicas sobre el bien y mal y rescatar ese sentido común sobre lo correcto que vive en cada una de las personas de Ciudad Gótica. Mientras que Batman es un férreo defensor de un ideal de justicia, su némesis es completamente indiferente a ella. El Guasón no representa al mal, sino a la ausencia de cualquier definición de bien. Al Guasón le divierte explorar y exhibir las contradicciones sobre la moralidad que predicamos y las acciones que realizamos. Su misión es demostrarle a Batman que esta tremenda hipocresía es inherente a todas las personas y que su cruzada por rescatar lo bueno que hay en Ciudad Gótica no tiene sentido.

Batman y el Guasón son polos que se complementan. Reacciones opuestas a eventos similares. En la novela gráfica The Killing Joke (1988), Alan Moore profundiza sobre la historia que le da origen al Guasón: un bienintencionado y desempleado comediante le pide ayuda a la mafia porque su esposa está embarazada. La mafia lo involucra en un robo pero el día del atraco su esposa muere en un accidente. El comediante se ve obligado a participar del asalto y al momento de huir de la policía se topa con Batman, tropieza y cae en un pozo de ácido. A pesar de que sobrevive la caída su vida ahora carece de sentido. Ya no importa hacer el bien, ni tampoco hacer el mal. El Guasón nace ese día convencido de que toda nuestra existencia no es más que cruel chiste.

La reacción de Bruce frente a la tragedia de perder a sus padres lo llevan al extremo de crear un símbolo que intente salvar el ápice de bondad que queda en Ciudad Gótica. Y la respuesta del Guasón frente a la tragedia de perder a su esposa e hijo lo llevan a rechazar y a ridiculizar cualquier construcción social sobre la moral. Es por eso que al Guasón no le interesa controlar la ciudad, eso es demasiado fácil y aburrido para él. Lo que le interesa en demostrarle a Batman que en el fondo todos estamos a un mal día de perder la cabeza.

Lo que hace a Batman, Batman es que pese a todos estos años él sigue ahí como un símbolo de justicia al que podemos recurrir cuando sentimos que el mundo carece de sentido. Pero a Batman también lo define el Guasón que está ahí para seducirnos a abrazar la vorágine que consume y cuestiona todos nuestros principios. La lucha eterna contra el Guasón es un recordatorio de nuestras contradicciones. Frente a esta sociedad violenta y corrupta como en la que vivimos, ¿por qué no mejor desistir y claudicar? ¿Qué es lo que realmente nos motiva a hacer el bien?

Han pasado 80 años desde aquel Detective Comics #27 en donde el mundo conoció por primera vez al Caballero de la Noche. Sus historias, peleas, tragedias y victorias han inspirado a millones de personas a lo largo de todos estos años. La corrupción y la violencia han sido constantes a largo de todo ese tiempo. No nos queda más que desear que ojalá vengan muchos años más en donde nada detenga a Batman de seguir resctando(nos) a la gente de Ciudad Gótica.