Sabemos que los terremotos son destructivos y costosos. Lo sabemos porque vivimos en zonas que buscan provocar a la naturaleza y porque la corrupción, la desidia y la insolencia lo agravan. Cierto. Por eso conviene poner en perspectiva los altos grados de destrucción que causan. Así como la capacidad de las sociedades para reconstruirse.

Pero, tú ¿qué opinas del proceso de reconstrucción? ¿Vamos bien, vamos mal, le seguimos, nos regresamos? ¿Lo que hace y/o dice nuestro gobierno es lo adecuado, es proporcional, es lo necesario? ¿Tienes elementos para saber si en México estamos haciendo una correcta reconstrucción?

La reconstrucción genera una carga inmensa, un desafío extraordinario. Se necesitan miles de millones de dólares y cientos de miles de acciones por parte del gobierno. No es sólo la entrega de viviendas. Es necesario reconstruir las economías locales y resolver muchísimos problemas sociales; se afecta la vida comunitaria, hay impactos psicológicos.

Incluso en países ricos y sociedades organizadas los daños duran por lustros y décadas. En Estados Unidos (EEUU), Katrina devastó Nueva Orleans en 2005 y actualmente (12 años más tarde) hay 25% menos viviendas habitables que antes. En 1989, hubo un terremoto en “Loma Prieta”, San Francisco (también en EEUU) y 10 años después aún faltaba por sustituir 25% de las viviendas perdidas. En Kobe, Japón, cerca de 400.000 viviendas fueron dañadas o destruidas, el 10% de sus habitantes terminó viviendo en otra parte y tomó 10 años volver a los niveles de ocupación de vivienda anteriores al terremoto. El caso más extremo es el terremoto de Puerto Príncipe, Haití, en 2010; cinco años después miles de personas seguían viviendo en casas de campaña.

Según la información oficial, en México por lo menos 55,000 casas quedaron totalmente destruidas, y un total de casi 200,000 casas dañadas. No sabemos más, porque el gobierno se enreda hasta para informar sobre una situación de esta magnitud.

Aquí te presentamos 10 hallazgos de un estudio de la Universidad de Berkeley sobre una reconstrucción considerada exitosa: el caso de Chile (solo en el tema de vivienda). Queremos invitarte a leerlos y contrastarlo con tu opinión de lo que hemos hecho en México.

Las 10 lecciones que dejó la reconstrucción chilena, según Mary C. Comerio de la U. de Berkeley:

  1. Aceptar que los desastres crean expectativas y oportunidades. Se necesita liderazgo en el gobierno nacional y local, para gestionar tantos proyectos.
  2. Reconocer que los programas y las instituciones existentes tienen el beneficio de tener un personal, procedimientos y líneas presupuestarias propias que se pueden emplear.
  3. Reconocer que muchos programas existentes no se adaptan a las condiciones de desastre. Por lo tanto, los gobiernos y otros participantes deben estar dispuestos a ser flexibles, adaptarse y desarrollar nuevos programas dentro de las estructuras existentes.
  4. Contratar a jóvenes con visión de futuro para ejecutar programas y respaldarlos con políticos experimentados para que sean la cara pública de la reconstrucción. (Acá escogieron a Virgilio Andrade para ser la cara de la reconstrucción). 
  5. Reconocer que la unidad nacional tendrá una duración de sólo unas pocas semanas o meses y que los desastres requieren un gran esfuerzo de gestión de la información y expectativas.
  6. Reconocer que la cooperación entre los niveles nacional y local de gobierno es esencial. Los programas necesitan el aporte y la cooperación local para tener éxito.
  7. Reconocer la necesidad de una atención humanitaria caso a caso, es decir, los procesos para ayudar a las víctimas en todos los problemas que surgen después de un desastre: comida y alojamiento, asistencia médica, cuidado de los niños, trabajos, trabajos alternativos, y principalmente las expectativas.
  8. Reconocer que se necesita tiempo para implementar un esfuerzo de recuperación. En el primer año, es posible arreglar la infraestructura básica. Pero una renovación urbana y nuevas instituciones cívicas puede tomar 10 o hasta 20 años.
  9. Aceptar que en la reconstrucción de viviendas a gran escala, se ven pocos resultados tangibles durante el primer año.Mientras el proceso de datos de víctimas, los programas y las finanzas están en marcha, se debe mantener a las familias en sus lugares de origen, si es posible. Junto a esto construir una gran variedad de modelos de evolución de hogares para ayudar a las familias que viven en refugios a entender la siguiente etapa que vivirán. Una visión a largo plazo ayuda a explicar la realidad de los tiempos de construcción, así como las metas de recuperación social y económica.
  10. Encontrar el equilibrio entre la ayuda del Estado y la responsabilidad individual(liderazgo del gobierno y participación de la comunidad) en todos los esfuerzos de recuperación. La asistencia pos-desastre debiese permitir que los ciudadanos se recuperen, pero no crea derechos.

Apenas horas después del segundo sismo de septiembre de 2017, el gobierno de EPN se llenaba la boca de palabras ligeras. Hicieron de las reuniones de análisis vulgares prelanzamientos de campaña de José Antonio Meade. Pusieron dinero en manos de Rosario Robles. Dejaron que Virgilio Andrade se colara a la gestión de recursos. El Cenade no es capaz de divulgar un informe sobre 2017.

Y para ver cómo vamos en la reconstrucción, basta ver los titulares de la prensa de hoy.

¡Hoy puedes ayudar! Te invitamos a conocer esta campaña y dar una pequeña donación. Mucha gente tiene graves necesidades y tú puedes ayudar.

https://www.globalgiving.org/projects/rebuildinglifes/