**AUTORA: ALEIDA HERNÁNDEZ

Así como millones de personas en el mundo, me siento a ver algunos partidos de futbol, sobre todo durante el Mundial. Se trata de un deporte que no requiere que quienes lo vemos seamos especialistas, es de sentido común y, cuando los partidos son buenos, llegan a despertar muchas emociones.

El futbol a nivel mundial se ha convertido en uno de los deportes que más expectación causa, pero no ha sido completamente fortuito, de hecho, se le invierten millones de dólares anuales en pagos a los jugadores y hay un gran despliegue de publicidad. Dentro de los incentivos para que las personas nos interesemos en el futbol, se realizan cientos de programas que sólo dedican sus contenidos a análisis futbolísticos. Y es aquí donde me quiero detener.

El impulso a nivel mundial no es de cualquier futbol, se trata del “futbol masculino”: en el que los jugadores son hombres, los directores técnicos son hombres, los dueños de los clubes de futbol son hombres y por ello, los que dirigen la FIFA son hombres. Eso no quiere decir que no exista futbol femenino, al menos desde 1999 ha cobrado impulso la Copa mundial, así como la Eurocopa y la Copa Libertadores femenina. El problema es que los hombres que contralan las máximas decisiones en torno al futbol mundial siguen teniendo una visión limitada y machista que impide darle la misma visibilidad e impulso al fútbol femenino.

Recordemos aquello que en 2004 expresó el entonces presidente de la FIFA Joseph Blatter sobre la vestimenta de las mujeres futbolistas: “deberían usar pantalones cortos más ceñidos y camisas sin mangas… para crear una estética más femenina”, así “atraer a más hombres como espectadores”. No recuerdo haber escuchado algo de este tipo en torno a la vestimenta de los hombres futbolistas, se imaginan a los hombres de la FIFA diciendo: “los futbolistas deberían usar shorts más entallados para que las piernas de los jugadores sean más apreciadas por las mujeres”. Impensable hasta ahora. En este terreno habría que reconocerle a Islandia la decisión reciente de pagarle el mismo sueldo a mujeres y hombres futbolistas, derivado de que entró en vigor una ley que obliga a todos los empleadores (de los sectores público y privado) a eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres, por el mismo trabajo, ganarán el mismo sueldo.

Por su parte, la lógica con la que operan los programas de análisis futbolístico en México es la misma que los hombres poderosos del futbol mundial, entre otras cosas integran a pocas mujeres en su panel, y cuando lo hacen les asignan el rol de anunciar productos y cuestiones relacionadas con publicidad. Y no es que no existan mujeres interesadas en ser comentaristas de futbol, es que no se ha dejado que desarrollen sus carreras periodísticas en ese campo, salvo muy raras ocasiones (y, en algunas de esas ocasiones, los productores de los programas, usan y destacan los aspectos físicos de las mujeres para “llamar la atención de los varones”). De nuevo privilegiando la mirada que objetualiza a las mujeres en lugar de elegir a las mismas por su capacidad de análisis deportivo.

Se tienen que abrir espacios para que lo más pronto posible nos parezca lo más natural del mundo escuchar una voz femenina narrando un partido de futbol, sea de hombres o de mujeres. Lo más grave es que, en lo que avanzamos, nos obligan a ver y escuchar en la televisión abierta una serie de comentaristas que continuamente están narrando los partidos de futbol o generando “contenidos de análisis” con lenguaje sexista y con el famoso “doble sentido” mexicano. Niños, niñas, jóvenes, familias enteras nos hemos visto obligad@s a escuchar cada día del mundial comentarios sexista, sin más inteligencia y creatividad que estar aludiendo al falo. Y no vale aquí que nos digan que si no nos gusta algún canal en particular le cambiemos a otro, pues se trata de una concesión de televisión pública y miles de personas no pueden pagar otras opciones. ¿Cómo quieren que la afición futbolera mexicana tanto en nuestro país como en el extranjero –en este momento en Rusia- no canten el discriminatorio “ehh putos” en las gradas, si no empezamos por criticar a los comentaristas y “humoristas” del fútbol que hacen uso del lenguaje machista? Estos comentaristas son los que escuchan continuamente los aficionados del fútbol, ellos ayudan a “formar” la mirada que se tiene de este deporte en el país.

Tengo un hijo de seis años, Oliver, él -así como miles de niños y niñas- se sienta a ver con su familia los partidos de fútbol que incluyen escuchar las narraciones televisivas. Los niñ@s, por fortuna, aún no entienden el doble sentido mexicano, ni tienen formados totalmente los que después serán “prejuicios” de género, pero estos comentaristas (y en particular me refiero aquí a los que yo he estado escuchando que son los de TVAzteca, Luis García, Christian Martinoli y compañía), están contribuyendo a que estos niñ@s que los escuchan formen –y deformen- su criterio respecto al entorno futbolístico.

Después de tanto escuchar a este tipo de comentaristas que no se preocupan en lo absoluto por mejorar su nivel de análisis, ni cuidan sus expresiones por el impacto, la penetración y alcance social que tienen, tendremos adultos para los que será “natural” gritar en un estadio de futbol “ehh putos”, que las mujeres sean objeto de acoso de la afición (como lo que le pasó a una reportera hace un par de meses) y escuchar bromas machistas. Y esos nuevos adultos, lo repetirán al infinito.

Señores comentaristas y productores de programas de fútbol: ¿podrían hacer su trabajo con más calidad, respetar las leyes mexicanas de igualdad de género e incluir a mujeres para hacer análisis deportivo? Por algo tienen que empezar, pues miles de personas los escuchan y miran los contenidos que presentan. Y se les recuerda que tienen una concesión pública de televisión, no es trabajo social, es una obligación legal.